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Las tentaciones de San Juan del río Huecha

INTRODUCCIÓN

El artista Miguel Ángel Domínguez recuerda que el poeta Xavier Amar entraba en su estudio revolvía entre los dibujos  de Miguel Ángel y escribía sobre ellos lo que le sugerían  en 1974. En el 75 Domínguez se hizo con el volumen de “Poesía sudamericana actual” antología en la que se encontraban autores como Juan Gelman e ilustró todos los poemas de la obra. Cuatro años después  Domínguez colaboró ilustrando  la portada del  bilibro Efemérides (Antonio Ansón) y En feroz cuarentena ( de Rafael Ordoñez), después de haber estado presente en la gestación y maduración de la obra. Desde entonces su interés por mantener una íntima y estrecha conexión con la poesía y los poetas no le ha abandonado. Domínguez ha trabajado en los últimos años en la ilustración, tanto de poetas nacionales e internacionales como de  la nómina completa o prácticamente completa de la poesía aragonesa actual, realizando carpetas que guarda como objetos de valor, láminas donde transcribe los poemas y garabatea e interviene sobre ellos con pintura acrílica, guache o tinta china. En el año 2011 , tras haber restaurado una casa del siglo XVIII en la localidad de Alberite de San Juan, a la que está unido desde sus raíces paternas, empieza a utilizarla como espacio de proyección artístca, para la preservación de su obra  y también para acoger la muestra de otros artistas y escritores. Y en ese contexto con la sombra del Moncayo como telón de fondo se gesta la serie que conforma este libro, “Las Tentaciones de San Juan del río Huecha “ . Las Tentaciones tienen como protagonista al santo, quien probablemente es un alter ego del artista. Es de interés destacar que se trata de San Juan Evangelista, quien sospecha Miguel Ángel que es el san Juan  que conforma la toponimia del pueblo. Al apostol Juan se le atribuye el último libro del Nuevo Testamento, El Apocalipsis o Libro de las Revelaciones, obra hermética donde conjuga un lenguaje de fuertes imágenes para mostrar la garantía de la victoria sobre la muerte a través de un Cordero degollado que se mantiene firmemente en pie. A esta idea responde Domínguez con unas láminas en tinta china donde San Juan se despoja de su hábito espiritual, de su lado consejero y consolador , y aparece desnudo, el hombre, que es tentado por el demonio, y muestra sus flaquezas, su condición humana, y connatos de lujuria y tendencia homosexual, se deja seducir por el maldito. El lenguaje de las pinturas toman pues otro color, la acidez, la chocarrería, la lascivia y la indagación en los bajos fondos del alma humana. A este panorama responderán esta vez los poetas, cada uno a la tentación que ha llegado a sus manos. 

Marta Domínguez Alonso.
                                                                                                          








Nota Bibliográfica: