Octavio Gómez Milián
Lugares comunes

Lugares Comunes es, en primer lugar, un canto amoroso a la ciudad que el poeta habita con veneración. Zaragoza, dibujada como escenario mítico, como decorado devastado por las ambiciones personales y las decepciones, es aquí La Gota, el lugar propicio para que esa alquimia luminosa obtenga resultados. Octavio Gómez Milián toma en sus manos las fealdades, las inquinas, las miserias urbanas y las convierte en material lírico sin necesidad de disfrazarlas con halos simbólicos o inventadas trascendencias.

El resultado de esa sublimación de lo cotidiano es, en muchos de los poemas, pura ironía. Quizá el ejemplo más claro sea el texto dedicado a la Exposición Internacional de Zaragoza y que comienza así: “Santa Expo que habitas en todos nosotros/para susurrarnos qué debemos hacer/hasta que esto termine/(cada jueves, viernes, sábado y algún domingo)”. En otros ejemplos, en cambio, lo que provoca es desasosiego, “Mira esos tubos terribles,/los gases silenciosos/que destiñen el maquillaje/de los portales,/son como el humus violento/que trae el pan negro del alba”, o, directamente, compasión por nosotros mismos: “Los ángeles que viven en La Gota/los que pululan alrededor de la estatua de Poseidón,/en mitad del Parque Grande,/son muy parecidos a nosotros:/ todos tienen la tez apagada/y la boca fría de la desesperanza.”

El poeta observa, sobrevuela a los habitantes de estos “lugares comunes” y les deja actuar. Desde ese plano las cosas se ven con más perspectiva. Se puede contemplar con mayor precisión el mapa que desemboca en una ruptura sentimental, en un romance, en una amistad. El poeta pierde protagonismo porque se lo cede a las criaturas que observa, a los seres reales que pisamos las aceras de esta ciudad.

Lo que resulta complicado de entender, incluso vista desde arriba, es la muerte: “Supe que habíamos muerto/la noche que por la radio/pasaron tu mejor canción”. Es cuando la muerte deja de ser una metáfora cuando tiene sentido pensar que existen ángeles que velan por nosotros. Ángeles de abrigos negros que baten sus alas sobre nuestras cabezas y que, a veces, se enamoran.


Biografía

Octavio Gómez Milián nació en Zaragoza en 1978. Su obra poética hasta ahora incluye los libros Labios perdidos no dan dirección (Editorial Chorrito de Plata, 2005), Por qué no nos hicimos todo el daño de una sola vez (Editorial Devenir, 2005), Con el sueño cambiado (Editorial Eclipsados, 2008), Nunca supimos cómo parar eso (Ayuntamiento de Zaragoza, 2008), Ciudad de Mármol (Editorial 4 de Agosto, 2008) y en prensa Manual de poesía para Zombies (IAJ, 2008) –junto a Juan Luis Saldaña- y Nada mejor para esta noche (Editorial Olifante, 2008). Sus textos también aparecen en las antologías Los chicos están bien (Editorial Olifante, 2007) y 20 poetas aragoneses expuestos (Editorial Olifante, 2008). Selección y coordinación de la antología de poesía femenina Parque de Atracciones (Libros del Imperdible-1001ediciones, 2008) y es asesor de contenidos de la Editorial El Chorrito de Plata. Fue el redactor del fanzine Confesiones de Margot y en la actualidad trata de sacar adelante la revista de cuentos y tebeos Cuello de Botella. También tiene una banda de rock recitado Experimentos in da notte y junto a Nacho Serrano desarrolla el proyecto Atmósferas de Margot. Colabora con Heraldo de Aragón y La Magia de Viajar por Aragón. Sus textos han aparecido, entre otras, en las revistas Rolde, Turia, Eclipse, Babelia, Criaturas Saturnianas, Degeneración Espontánea, Yo Donna o Mondo Sonoro. Escribe prensa musical rosa en www.bunburyclub.com -Crónicas de ZarAGOTA- y reseñas de discos y conciertos en www.aragonmusical.com. En la actualidad colabora en Radio Zaragoza, La General TV y Aragón Televisión.