Mohsen Emadi
Suomalainen Iltapäivä

NOTA DEL AUTOR:

Este libro es producto de las pausas de un exilio. El primer poema se escribió cuando estaba en las montañas de Kurdistán, cumplía mi servicio militar y tenía un fusil en la mano. Esa misma noche, Estados Unidos anunció la guerra contra Iraq. Otro tipo de exilio: lo ridículo, un poeta en el servicio militar; al lado, una guerra absurda y sangrienta. Leí este poema, por primera vez, en el Festival Internacional de poesía de Moncayo, donde conocí a Marcelo Reyes, el hermano que siempre vivirá en mí. * Otras pausas ocurren en Finlandia. Todavía me siento incapaz de traducir mi exilio finlandés, por eso dejo el nombre del libro sin traducción. 80 * Los traductores son varios. Manuel Baigorri me ayudó con la mayor parte de los poemas. La elegía a Marcelo no habría quedado en castellano, sin la colaboración de Arturo Loera. Antonio Gamoneda me revisó los cuatros primeros poemas de Iltapäivällä. Agradezco a Ángel Guinda, Hernán Bravo Valera, David Francisco, Carolina Alvarado y Mónica Maorenzic por corregir mis errores. Y simplemente, mi vida en este período se debe a las amistades: Askari Pashai, Trinidad Ruiz Marcellán, Raine Koskimaa, Saara Lepokorpi, Jussi Nokelainen, Junko Kondo, Juan Gelman, Philippe Ollé-Laprune, Mara la Madrid, Sylvie Debs, José Ángel Leyva, Rodolfo Mata, Ivett Tinoco García, Ricardo Vinós, Edgar Krauss, Kambiz Ghafouri y muchos más. 81 * Envío este libro desde el exilio, ha sido revisitado en Finlandia otra vez. Ahora, lo encuentro diferente, como una marca de otra época mía, otra poesía. Esta nueva vida de mis poemas sería imposible sin el latido del corazón de Marcelo en mi cuerpo. Mohsen Emadi Jyväskylä, Finlandia.

MARCELO. UNA ELEGÍA

[Para Marcelo Reyes, 1961-2015]

1

¿Cómo se puede escribir sin fingir
como un actor que se reúne con su acto,
como un cuerpo que se reúne con su muerte?

¿Cómo se puede regresar a la misma bodega
en el sótano de tu casa,
entre las botellas de vino y los instrumentos rotos
y hombro a hombro, con otros fantasmas,
sentarnos en el sillón
y fijar la blanca cortina
de tus sueños?

¿Cómo se puede escuchar la música de tu rechazo,
tu rechazo a Buenos Aires,
cuando, al respirar,
bailas tango con la muerte?

¿Sobre ese hilo de viento
cuando hablas con la ausencia de tu madre
en el otro lado del océano,
cómo se puede, hombro a hombro,
con tu miedo
aliviar mi miedo?


2


Pero las lágrimas han de secarse,
las flores de la tumba se marchitarán;
tu bodega se encontrará abandonada
y tu cortina vacía.

Los perros de la casa
reconocen siempre tu olor,
pero ya no te esperan
detrás de la puerta.

En este lado del océano está lloviendo
y Buenos Aires no te recuerda,
pero yo no puedo
salir del recuerdo de tus brazos.
La lluvia aún me moja
pero a ti ya no te mojará.

Te quedas ardiendo
y tu calor
es toda la intensidad del exilio
-el doble tartamudeo de la existencia-
que tú vives sin cuerpo y sin lenguaje.
Y aún sin cuerpo y sin lenguaje
abrázame.

3

El corazón de tu destierro
late en mi cuerpo.
Tu rechazo es mi rechazo.
Nadie muere dos veces
y en todas las fotografías
un solo pronombre nos mira
-hombro a hombro,
borrachos y riendo.-
Un solo pronombre que recuerda
el calor de nuestras madres,
un pronombre que canta la nana
y nosotros, perdidos en la música,
intercambiamos nuestros corazones.
Tú eras mi lenguaje, Marcelo,
en las noches largas de alcohol y de recuerdos
cuando la palabra no circulaba en mi boca.
Traducías los sonetos de las distancias
con la amargura del mate, hasta la mirada y la sonrisa.
Mi corazón ya no palpita en tu cuerpo
y tu corazón me hace volar
por las alturas del abismo.

4

La roca que quebró tus huesos
era tu infancia.
Remontabas cada vez más alto
para caer más duro.
En la calles de San Juan
el viento sopla como siempre.
En los campos de Borja
ningún vino cambia su sabor.
El tiempo, en cada uno,
añade algo a la densidad de la ausencia
y la tierra entonces ya no pesa.

Desde la lejanía del lenguaje
miro tu bodega.
Los perros vienen y van,
tu olor está en todo el espacio,
en la nariz de la poesía
que mueve su cola, ladra,
se levanta a dos pies
y no te encuentra.

5

Toma tu guitarra en la uña del alcohol,
el alcohol en la copa de la pérdida,
la pérdida en los pasos de la infancia
y los pasos en la antigüedad del lenguaje.
Toma tu guitarra,
con cada melodía tu corazón
bombea sangre a mis órganos.

Remonto el viento
para caer con más fuerza
en tus brazos.

Del libro, “Suomalainen Iltapäivä”, Zaragoza, Olifante, 2017.
(Traducción de Mohsen Emadi y Arturo Loera.)










NOTA BIBLIOGRÁFICA:

Poeta, traductor, programador y cineasta. Ha publicado los libros de poesía: La flor en los renglones (Lola Editorial, 2003, España), No hablamos de sus ojos (Ghoo Publishing, 2007, Irán), Las leyes de la gravedad (Olifante, 2011, España), Visible como el aire, legible como la muerte (Olifante, 2012, España), Abismal (CrC, México) y Standing on earth (Phoneme Media, EUA). Es fundador y editor de Antología Persa de Poesía Mundial desde el 2007. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas. Al mismo tiempo ha proyectado sus documentales poéticos en varios países. Su trabajo poético ha sido reconocido de diversas maneras: Premio Poesía de Miedo (Casa del Poeta, Trasmoz, España, 2010), Beca FILI (Finnish Literature Exchange, Finlandia, 2010), IV Beca Antonio Machado (Fundación Antonio Machado, Soria, España, 2011), Beca ICORN (Red internacional de ciudades para escritores refugiados, 2012-2015) y VI Distinción Poetas de otros mundos (Fondo Poético Internacional, 2015). Actualmente reside en México.