Trinidad Ruiz Marcellán
Traducción del silencio

PRÓLOGO:

Luis Alberto de Cuenca

Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo.

(CCHS, CSIC)

Quienes conocimos a Marcelo Reyes sabemos lo que puede suponer su pérdida para la persona que compartió su vida con él, para quien lo quiso más allá de toda medida. Porque Marcelo era amable en el sentido menos convencional del adjetivo y, cuando alguien tan amable como él cruza el espejo, la mujer que lo ama y que lo ha perdido se siente desvalida, sin puntos de referencia ni asideros de ningún tipo, creyendo que aquello forma parte de una pesadilla de la que podría despertar en cualquier momento, porque el dolor de ausencia se le hace insoportable. 

Se sabe desde siempre que el máximo consuelo para ese tipo de dolor tan grande es el paso del tiempo. Pero hay otro factor que contribuye a aliviar la angustia, a aligerar el peso que te aplasta el espíritu, a poner en fuga a la tristeza, aunque solo sea por un rato. Y ese factor es la poesía. Trinidad Ruiz Marcellán es poeta, además de editora, aunque ahora bastarían, para resumir su existencia, una inscripción con tres palabras: QUISO A MARCELO. Y es el amor quien le ha ayudado a seguir respirando el aire de ese Moncayo que compartió con su enamorado. Y es el amor quien le ha dictado este libro de versos, Traducción del silencio, tan necesario, tan hermoso, en el que cada verso nos habla desde el otro lado de la mudez terrible para volver a hacer habitable el mundo. 

Dice Trinidad: “Encontrará / la ropa intacta / en el armario. // Su regreso / no sorprenderá. // Anda por ahí. // Aprendiendo”. Porque acaso el país donde habitan los muertos no es más que una escuela de vida. Para los que se van y para los que se quedan. Produce, asimismo, una intensa emoción oír a la poeta convocar la presencia del amado con estos otros versos deslumbrantes: “Verás cómo crece / la mimosa de Tasmania / que da sombra a tu ventana. // Entre las dos te auparemos / sujetando tus vértebras rotas / y desplazadas a otro mundo. // Amor más poderoso que la vida”. 

La escritura mitiga los efectos devastadores de la muerte. Se transforma en un grito que consigue emerger de la soledad y vencer al silencio. Un grito que, en el caso de este libro de Trinidad Ruiz Marcellán, no sobrecoge ni aterroriza, sino que conduce a la calma y suscita sosiego. La calma y el sosiego que reinan en el país del recuerdo, allí donde las llagas en el alma que produce el dolor comienzan a cicatrizarse.  


Madrid, 6 de octubre de 2017









NOTA BIBLIOGRÁFICA:

Editora de Olifante. 

Con Marcelo Reyes fundó y dirigió los Festivales Internacionales de Poesía Moncayo y el Premio Internacional de Poesía de Miedo.

Fundó la Casa del Poeta de Trasmoz y la Ruta de los Hermanos Bécquer (Comarca de Tarazona. Zaragoza).

(Foto Columna Villarroya)