Galo Abraín Navarro
 La rabia no muere aunque le cortes la cabeza al perro

Una revelación.

Théodore de Banville consideraba a los poetas jóvenes un batallón sagrado. De ese escuadrón, y recién salido de la adolescencia, da un paso al frente Galo Abrain Navarro: descubrimiento más que presencia, revelación más que aparición en el panorama literario actual.

La rabia no muere aunque le cortes la cabeza al perro es un libro salpicado de imágenes sorprendentes: “una mano invisible hecha de brasas”, o audaces sinestesias: “sábanas manchadas de ruido”.

Poesía mordaz, anfetamínica, electrizante que, llena de brutalismo descarado, hace mística pagana del escándalo, de la violencia, de lo escatológico, la pornografía, la irreverencia, el asco; convierte el deseo en energía y encuentra en el sexo la redención de toda culpa.

Contra el más atroz consumismo, su poesía parece una proclama a favor del ser humano autolesionado, perdedor, consumido y sufriente camino de la inmolación.

Canto sincerísimo, valiente, en busca de la identidad del individuo.

                                                     Ángel Guinda











NOTA BIOBIBLIOGRÁFICA:

Galo Abrain, nació en Zaragoza un 29 de mayo de 1995, dónde vive hasta los 18 años cuando se muda a la ciudad de Toulouse, allí germina su espíritu literario alentado por la soledad y el vértigo de la vida. Regresa a España, a la ciudad de Madrid en 2014 para completar sus estudios de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas en la UCM. Su estancia en la capital le empuja hacía una poesía desgarrada con la que retrata su propia realidad incidiendo en una grafomanía diaria. Ha colaborado en varias revistas culturales y literarias, manteniendo siempre su ennegrecido estilo irónico. Así en “La rabia no muere, aunque le cortes la cabeza al perro” camina entre los pedregales de la locura y la angustia ayudándose de una carcomida ironía acida, con la que busca extirparle una amarga sonrisa a la vida.